La filosofía |

El evento pretende ocupar un espacio público de la ciudad, distinto cada año, para cenar con otros ciudadanos y ciudadanas, la mayoría desconocidos entre ellos, comprometiéndose a respetar las normas de convivencia, no perturbar el normal funcionamiento de la circulación o el paso de los viandantes y sobre todo, dejar el lugar en las mismas condiciones que se encontró, sin basura… cuidando el entorno y sin romper el mobiliario urbano; además de no molestar a los vecinos que no participen en el acto.

Pueden asistir las personas que reciben una invitación de los coordinadores de mesa, quienes les solicita que acudan al lugar de la convocatoria vestidos de blanco; el punto de encuentro no es desvelado hasta veinte minutos antes del inicio de la cena; en ésta, la preparación y presentación de las mesas tiene una importancia destacada: cubertería, vajilla, mantel e incluso decoración.

Los antecedentes |

Hace 23 años en París se inicia un movimiento llamado “Le dînner en blanc” (la cena en blanco) casi de forma espontánea, realizandose anualmente, hasta el día de hoy.

Se han ocupado los Campos Elíseos y en el año 2010 se celebró en la explanada del Museo del Luovre, contando con una participación de 13.000 personas. En la actualidad se ha extendido por otras ciudades del mundo, como Londres, Berlín, New York, Montreal, Zaragoza o Palma con su primera edición el año 2010 ocupando la Plaza de Sa Faixina.

Palma ciudad blanca

En 2018 se celebra la novena edición en nuestra ciudad, con algunas modificaciones sobre el evento parisino, como la entrega de algunos premios para incentivar las buenas formas, la elegancia y la creatividad. Se elegirá entre los asistentes, la mesa que más guste.

Una vez terminado el evento, según se van retirando los participantes, se asegurán de que toda su zona queda recogida, sin desechos y en perfectas condiciones.

Para esta edición de 2016 la organización pretende conseguir la participación cercana a 1.000 ciudadanos y ciudadanas de nuestra ciudad.